sábado 17 de enero de 2009

SOY UNA INCOMPETENTE

Tal cual lo he descubierto, os lo digo: soy una incompetente. Una incompetente y una torpe. Un error genético, vamos. Las mujeres suelen nacer con coquetería, yo nací sabiendo leer mapas. Hasta me gustan los coches, por rizar el rizo. Salgo con un buen abrigo, sin concebir que un amable caballero me vaya a prestar el suyo. Soy una incompetente y una torpe. No sé hacerme la frágil, si hay que encararse, me encaro yo. Mis guiños de ojo son ortopédicos, mis besos lanzados, exagerados. Si quiero decir sí, digo que sí; y si quiero decir no, digo que no. Soy un error genético.
No sé hechizar con una sonrisa, tiendo a dejarme el paraguas y los superpoderes en casa. No sé poner voz grave y sensual, lo más que parece es que tengo bronquitis. Soy una incompetente. Si por mi fuera, la especie humana se extinguiría. No se ligar.
Me cargo por sistema las situaciones románticas. Ese es uno de mis dones. Puedo notar como las ganas de tirar a boca de los hombres disminuyen con cada palabra que digo. Me pierde la bocaza, vamos. Y para terminar de joderlo, me cogen miedo. Soy ese colega perfecto, con una talla respetable de sujetador. Soy una incompetente.
Escucho cuando me hablan, y hablo solo cuando me escuchan. No finjo adorar a todos los hombres. Nunca saldrá de mi boca "Es la más grande que he visto nunca" si no es cierto. Un error genético.
Odio la regla de los tres días. La odio. Si me apetece llamar a un chaval, le llamo. Y no veo el problema, que es peor. Si uno me gusta, le doy coba; si no me gusta, le dejo en paz. Soy una incompetente.
El mercado está lleno de mujeres que no os llamarán en tres días, que os calentarán hasta decidir que no quieren nada con vosotros, que os harán ojitos, que os volverán locos. El mercado está lleno de mujeres que esperan ansiosas una situación bonita para poder besarse bajo la nieve con una pie levantado, como en las pelis antiguas. El mercado está lleno de mujeres tan desesperadas por conseguir un hombre que finjirán que no les interesais por que no salgais corriendo.
Mi moraleja es: ¡huid de mí, hombres del mundo entero! ¡Soy una incompetente!

9 comentarios:

Marcelo dijo...

Obviando cinco o seis inconvenientes que lo hacen imposible, yo no huiría...

Marcelo dijo...

(puedo confiar en tu reserva? Zelig es un invento, y el reportaje por supuesto que también...)

Cigarra dijo...

Eres una incompetente genial... y me siento plenamente identificada contigo. Siempre fui colega en lugar de ligue. La verdad es que todavía no sé cómo demonios conseguí tener dos hijas con un tío que sigue volviendo a casa todas las noches después de un porrón de años... Bueno, digo yo que también habrá incompetentes en el otro lado, es la única explicación. ¡Pero me sigue encantando mi incompetente particular!
Saluditos.

Melanconoia dijo...

Bueno, bueno, no te mortifiques, de tus escritos se pueden dilucidar varias virtudes muy a tener en cuenta.
En orden de importancia, se deduce que sabes leer, que sabes escribir y, posiblemente lo más importante para la vida moderna, que tienes una talla respetable de sujetador.

Si encima estuviéses plana y gafapasta nada podría obrar el milagro. ;-)

Besos.

Pebbles dijo...

No te mortifiques, ellos siempre piden una mujer a la que puedan entender, y tu eres ese diamante en bruto... alguno habrá que sepa verlo. Aunque también estaría la teoría en la que a los hombres les encanta no entender a las mujeres. Al final el masoquismo siempre encuentra la forma de salir a relucir...vicios circulosos...

La Uge dijo...

¿Que eres una qué?

J. F. Sebastian dijo...

Esa incompetencia muchas veces comienza por demostrar un leve interés por otra persona. A muchas mujeres les encanta que les hagan la corte y les regalen flores, pero siempre hay excepciones. Igual que a muchos hombres nos encanta quitarnos el abrigo para prestárselo a la señorita que nos acompaña y dejarla pasar antes, pero también hay excepciones. Este mercado está ya tan globalizado que cada vez son más los 'competentes'.

tskno dijo...

Tranquila. Somos mayoría.
Estamos en todas partes.
En los ministerios, en los bancos, en los clubes de tenis, en Specialized y en Audi, en la SS, en el Caprabo y en Toscana.
El mundo nos pertenece.

Cigarra dijo...

Yo lo que se es que cuando quiero reconfortarme, vuelvo a este blog y releo este post. Me encanta. El unico inconveniente que le veo a este Ministerio es que prodiga poco sus comunicados. A ver si trabajan un poco más, que parecen funcionarios!