Conjunto de lencería: 55 €
Gabardina: 59 €
Botas altas: 95 €
Maquillaje: 40 €
Sales a la calle y te vas en el primer coche que pase. Una vez todo acabe, sigues tu ritual, parando coches, subiéndote en ellos.
La satisfación de tus padres al ver que ya no les pides dinero no tiene precio...
Para todo lo demás Mastercard.
viernes 19 de septiembre de 2008
jueves 18 de septiembre de 2008
SÁBANAS...
Sábanas frías, sábanas calientes
qué fácil es reducirlo todo a eso...
Nombres que se olvidan
sábanas frías...
Nombres que quedan
Cyrus... Ciro... Sairus...
Cómo te recuerdo
Sábanas calientes
Y la inmensidad de tus ojos
Y cuanto te echo de menos
Y cuanto quiero verte
Y cuanto no volveré a hacerlo...
qué fácil es reducirlo todo a eso...
Nombres que se olvidan
sábanas frías...
Nombres que quedan
Cyrus... Ciro... Sairus...
Cómo te recuerdo
Sábanas calientes
Y la inmensidad de tus ojos
Y cuanto te echo de menos
Y cuanto quiero verte
Y cuanto no volveré a hacerlo...
viernes 12 de septiembre de 2008
NOMBRES...
-A ese peluche he decidido no ponerle nombre...
-¿Para qué? ¿Para no cogerle cariño por si un día decides asarlo?
-¿Para qué? ¿Para no cogerle cariño por si un día decides asarlo?
martes 2 de septiembre de 2008
SOBRE LAS REVISTAS DE MODA


Se sienta una frente a la otra en un Starbucks, maldita globalización. Se miran y sonríen. Finalmente, primero una, luego, con resignación, la otra, se levantan y se desplazan hacia la ruidosa terraza. Digamos que es una ciudad grande sin ser desnaturalizada, ruidosa sin ser molesta, cosmopolita sin ser posmodernista. Digamos que es Madrid.
Una de ellas, una vez sentada, echa mano a los Marlboros de su bolso. “Lo que no aguanto de los Starbucks”, dice “es que no te dejen fumar. Si los vasitos de cartón no joden la calidad del café, el tabaco tampoco”.
La otra la mira y sonríe. Está por encima de empezar una discusión al respecto. Observa a su compañera mientras absorbe el humo con hastío, y lo expulsa en una nube azulada que acaricia sus labios. “¿Sabes?”, dice finalmente “el otro día estaba pensando en las revistas de moda”.
“¿Qué te han hecho?” Pregunta la otra con indiferencia.
“No lo sé… hay algo que no marcha”. Mientras dice eso, aplasta el cigarro contra una de las patas de metal de la mesa. “Se pasan el día enseñándonos cómo vestir y cómo ser, cómo reaccionar en distintas situaciones…”
“Bueno, pero para eso las compramos, ¿no? Para tener algo a lo que aferrarnos, como si necesitáramos nuevas biblias, ahora que hemos renegado de las antiguas. Las revistas de moda marcan una religión nueva.”
“Ya, ya lo se. Pero aún así… Lo lees y todo está orientado en cierta manera a los hombres, ¿sabes? Lo lees y parece que te están enseñando a perder peso comiendo sólo fruta, o a conseguir darle morbo a tu chico despertándole con una mamada, o a irte de vacaciones con tu pareja… en el fondo no se dan cuenta de que lo que en realidad enseñan es que no se puede ser de otra forma que metiéndote en dietas estúpidas, o que no se puede no tener pareja, ya que si no la tienes no tienes a nadie a quien sorprender sexualmente y la revista no habrá servido para nada… En lugar de enfocarlo como algo que puedes hacer, lo enfocan como algo que no puedes no hacer”
“La mujer del siglo XXI es una golfa hambrienta”, asiente su amiga “Pero aún así… ten en cuenta que la mayoría de las mujeres que compran esas revistas se aferran a lo que dicen. Les gusta mucho saber que gracias a esa revista, hacen felices a sus parejas siendo más guapas y más divertidas sexualmente”
“Pero entonces… ¿por qué no hay revistas para hombres que les enseñen a ser mejor pareja? ¿Por qué no hay nadie dispuesto a decirles que cuidarnos no es chinarse si salimos, o que dejarnos nuestro espacio no es pasar de nosotras? ¿Por qué no hay revistas que les enseñen que correrse no es el fin último del sexo en pareja? ¿Por qué la mujer del siglo XXI es una mujer que está tan pendiente de su cuerpo y de hacerle feliz a su hombre que no se da cuenta de que es él el que tiene barriguita cervecera y no sabe muy bien dónde está el clítoris?”
“Porque probablemente no les da tiempo a pensar tantas cosas a la vez. Si se aferran a una “religión” que les enseña a trabajar y ser independientes, ser unos putones y además cuidarse con todo lo disponible en el mercado no llegan a pensar que tal vez no es eso lo que querían desde un principio. La vida feliz y sana que nos venden no es estrictamente lo que queremos, pero ocupa tanto nuestro tiempo que al final cuela. No piensas si de verdad quieres tener más tono muscular, simplemente vas al gimnasio porque es lo que te dicen las revistas que tienes que hacer. No hay muchas mujeres que sepan cuántas calorías necesita en realidad su organismo, ni siquiera qué es una caloría, pero todas saben que su dieta no debe tener más de 1200… Lo que intentan es hacernos felices alejándonos de lo que en realidad nos puede traer tristeza.”
“En ese caso, no se necesita una relación basada en los sentimientos porque si te animan a sentir, entonces puedes ser infeliz y la “religión” de la revista no sirve. Las relaciones basadas en el sexo te hacen sentir que tienes el control y que estás liberada y preparada para ser una mujer del siglo XXI.”
“Exacto, una mujer del siglo XXI según las revistas de moda no llega a sentir, porque si siente se somete al hombre.”
“Pero si solo se entrega sexualmente, se somete más que si exige del hombre amor”
“Pues eso, una gilipollez”
En ese momento, en el que se quedan calladas pensando en lo dicho, pasa por la calle una mujer madura, hablando por el teléfono, vestida de traje, que se encuentra con un hombre que la sonríe a lo lejos y la abraza.
“¿Ves?” dice una de las chicas, mientras la otra se enciende otro cigarro. “Esa no es una mujer del siglo XXI, pero es feliz”
“Sí, es feliz. Pero lleva unos zapatos horribles”
“Pues ahí lo tienes… las revistas de moda te enseñan un montón de mierda… pero también te enseñan moda. Ahora bien, la pregunta es: ¿es compatible estar enamorada, o felizmente soltera, y llevar unos zapatos bonitos?”
En ese momento las dos chicas miran de forma inconsciente para abajo, admirando los modelos de Nine West y ura López. La del cigarro sonríe de medio lado, y, tras una profunda calada, dice: “¡Pues claro que sí, coño!”
Las risas se funden con los cláxones de los coches, y con la voz de la mujer enamorada, y con los taconeos de las mujeres del siglo XXI y los móviles de los hombres a los que nadie ha enseñado a mantener una relación.
¿Acaso esas revistas enseñan a reírse de la vida?
Una de ellas, una vez sentada, echa mano a los Marlboros de su bolso. “Lo que no aguanto de los Starbucks”, dice “es que no te dejen fumar. Si los vasitos de cartón no joden la calidad del café, el tabaco tampoco”.
La otra la mira y sonríe. Está por encima de empezar una discusión al respecto. Observa a su compañera mientras absorbe el humo con hastío, y lo expulsa en una nube azulada que acaricia sus labios. “¿Sabes?”, dice finalmente “el otro día estaba pensando en las revistas de moda”.
“¿Qué te han hecho?” Pregunta la otra con indiferencia.
“No lo sé… hay algo que no marcha”. Mientras dice eso, aplasta el cigarro contra una de las patas de metal de la mesa. “Se pasan el día enseñándonos cómo vestir y cómo ser, cómo reaccionar en distintas situaciones…”
“Bueno, pero para eso las compramos, ¿no? Para tener algo a lo que aferrarnos, como si necesitáramos nuevas biblias, ahora que hemos renegado de las antiguas. Las revistas de moda marcan una religión nueva.”
“Ya, ya lo se. Pero aún así… Lo lees y todo está orientado en cierta manera a los hombres, ¿sabes? Lo lees y parece que te están enseñando a perder peso comiendo sólo fruta, o a conseguir darle morbo a tu chico despertándole con una mamada, o a irte de vacaciones con tu pareja… en el fondo no se dan cuenta de que lo que en realidad enseñan es que no se puede ser de otra forma que metiéndote en dietas estúpidas, o que no se puede no tener pareja, ya que si no la tienes no tienes a nadie a quien sorprender sexualmente y la revista no habrá servido para nada… En lugar de enfocarlo como algo que puedes hacer, lo enfocan como algo que no puedes no hacer”
“La mujer del siglo XXI es una golfa hambrienta”, asiente su amiga “Pero aún así… ten en cuenta que la mayoría de las mujeres que compran esas revistas se aferran a lo que dicen. Les gusta mucho saber que gracias a esa revista, hacen felices a sus parejas siendo más guapas y más divertidas sexualmente”
“Pero entonces… ¿por qué no hay revistas para hombres que les enseñen a ser mejor pareja? ¿Por qué no hay nadie dispuesto a decirles que cuidarnos no es chinarse si salimos, o que dejarnos nuestro espacio no es pasar de nosotras? ¿Por qué no hay revistas que les enseñen que correrse no es el fin último del sexo en pareja? ¿Por qué la mujer del siglo XXI es una mujer que está tan pendiente de su cuerpo y de hacerle feliz a su hombre que no se da cuenta de que es él el que tiene barriguita cervecera y no sabe muy bien dónde está el clítoris?”
“Porque probablemente no les da tiempo a pensar tantas cosas a la vez. Si se aferran a una “religión” que les enseña a trabajar y ser independientes, ser unos putones y además cuidarse con todo lo disponible en el mercado no llegan a pensar que tal vez no es eso lo que querían desde un principio. La vida feliz y sana que nos venden no es estrictamente lo que queremos, pero ocupa tanto nuestro tiempo que al final cuela. No piensas si de verdad quieres tener más tono muscular, simplemente vas al gimnasio porque es lo que te dicen las revistas que tienes que hacer. No hay muchas mujeres que sepan cuántas calorías necesita en realidad su organismo, ni siquiera qué es una caloría, pero todas saben que su dieta no debe tener más de 1200… Lo que intentan es hacernos felices alejándonos de lo que en realidad nos puede traer tristeza.”
“En ese caso, no se necesita una relación basada en los sentimientos porque si te animan a sentir, entonces puedes ser infeliz y la “religión” de la revista no sirve. Las relaciones basadas en el sexo te hacen sentir que tienes el control y que estás liberada y preparada para ser una mujer del siglo XXI.”
“Exacto, una mujer del siglo XXI según las revistas de moda no llega a sentir, porque si siente se somete al hombre.”
“Pero si solo se entrega sexualmente, se somete más que si exige del hombre amor”
“Pues eso, una gilipollez”
En ese momento, en el que se quedan calladas pensando en lo dicho, pasa por la calle una mujer madura, hablando por el teléfono, vestida de traje, que se encuentra con un hombre que la sonríe a lo lejos y la abraza.
“¿Ves?” dice una de las chicas, mientras la otra se enciende otro cigarro. “Esa no es una mujer del siglo XXI, pero es feliz”
“Sí, es feliz. Pero lleva unos zapatos horribles”
“Pues ahí lo tienes… las revistas de moda te enseñan un montón de mierda… pero también te enseñan moda. Ahora bien, la pregunta es: ¿es compatible estar enamorada, o felizmente soltera, y llevar unos zapatos bonitos?”
En ese momento las dos chicas miran de forma inconsciente para abajo, admirando los modelos de Nine West y ura López. La del cigarro sonríe de medio lado, y, tras una profunda calada, dice: “¡Pues claro que sí, coño!”
Las risas se funden con los cláxones de los coches, y con la voz de la mujer enamorada, y con los taconeos de las mujeres del siglo XXI y los móviles de los hombres a los que nadie ha enseñado a mantener una relación.
¿Acaso esas revistas enseñan a reírse de la vida?
lunes 1 de septiembre de 2008
Y ESA PEQUEÑA VENGANZA...
Y es que yo te amaba... yo te esperaba, y creo justo decirtelo ahora, que yo sufría por ti, y por todas las veces que buscabas en otra lo que tenías justo al lado.
Esa pequeña y dulce venganza. Ahora ya no hay miedo, ni deseo, ni tristeza. Ahora ya no te vas a ir a buscar a otras con más anhelo solo porque te lo he dicho. Ahora no vas a huir de mi lado para "evitar hacerme daño". Te lo puedes tomar a bien o a mal, pero a mi ya me da igual. Es mi venganza. Ahora serás tú el que sufra, el que se conmueva, el que lo lamente. A mi ya me da igual. Te voy a regalar mis lágrimas.
Pues exactamente igual que la amiga de Marcelo se vengó de él (http://marcelo-lamenoridea.blogspot.com/2008/08/reencarnacin.html) yo también me estoy tomando una pequeña venganza. Hace meses plañía porque todos los hombres de mi vida me habían abandonado... ahora me vengo. Soy yo la que les ha abandonado a ellos. Freed from desire. La mente clara, el corazón en conserva. Esperando algo que lo merezca.
Me cobro esa pequeña venganza, ya no os busco, ya no os espero. Y que bien se sienta una cuando por fin puede reposar las ideas. Búscame tú si quieres, implórame. Ya no te busco, ya no te espero. Me dejo llevar por la vida. Y me cobro esa pequeña venganza.
Esa pequeña y dulce venganza. Ahora ya no hay miedo, ni deseo, ni tristeza. Ahora ya no te vas a ir a buscar a otras con más anhelo solo porque te lo he dicho. Ahora no vas a huir de mi lado para "evitar hacerme daño". Te lo puedes tomar a bien o a mal, pero a mi ya me da igual. Es mi venganza. Ahora serás tú el que sufra, el que se conmueva, el que lo lamente. A mi ya me da igual. Te voy a regalar mis lágrimas.
Pues exactamente igual que la amiga de Marcelo se vengó de él (http://marcelo-lamenoridea.blogspot.com/2008/08/reencarnacin.html) yo también me estoy tomando una pequeña venganza. Hace meses plañía porque todos los hombres de mi vida me habían abandonado... ahora me vengo. Soy yo la que les ha abandonado a ellos. Freed from desire. La mente clara, el corazón en conserva. Esperando algo que lo merezca.
Me cobro esa pequeña venganza, ya no os busco, ya no os espero. Y que bien se sienta una cuando por fin puede reposar las ideas. Búscame tú si quieres, implórame. Ya no te busco, ya no te espero. Me dejo llevar por la vida. Y me cobro esa pequeña venganza.
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