Y es que qué difícil es decir las cosas que en realidad queremos decir, lo bueno. Qué difícil es decir "me muero por verte mañana" en vez de "venga, nos vemos". Decir "estaba de bajón, y no lo que me has escrito sino que me hayas escrito me ha puesto una sonrisa en la boca". Decir "te quiero, mamá". Decir "no voy a olvidarte nunca". Decir "eres la persona más impresionante que he conocido nunca". Decir "te echo de menos, y te tengo tan cerca".
Qué dificilísimo.
lunes 1 de diciembre de 2008
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4 comentarios:
Sí, pero precisamente el hecho de que sea tan difícil es lo que hace que sea tan especial.
Y cuando lo decimos finalmente, nos sentimos mucho mejor...
Escucha, precisamente ayer tuve una preciosa constatación del poder lenitivo de unas palabras dichas a tiempo: merece la pena el esfuerzo, te lo aseguro.
Besos
No es por las palabras; es por el sitio de donde salen. Cualquier hipócrita puede decir "te quiero"; pero decirlo de verdad...Ah!
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