sábado 1 de noviembre de 2008

A solas

Estamos a solas: tú, yo y el tiempo, que observa, que pasa... Las barreras se caen, y con ellas la ropa. Tal vez estábamos mejor con ella puesta, pero nada importa. Nada, nada, nada.
La seducción fue lenta y azarosa, el destino incierto. Aunque nada importe. La pasión, fin de todo. Fin de todos los esfuerzos. Fin de toda la pasión.
Estamos a solas y me desconcentro. Tal vez no esperaba que fuera a ser así. Tal vez me sobra el tiempo, como antes me sobraba la ropa. La pasión se disipa, tú te haces preguntas. Lo veo en tus ojos. La pasión vuelve, cuando miras los míos.
Estamos a solas y te siento dentro. En cuerpo y alma. En cuerpo y cuerpo. Y tú ya no me quieres, y yo ya no te quiero.
Estamos a solas como antes con otros. Cuando bailaba, cuando me tocabas las caderas. Queremos estar con otros como antes queríamos estar a solas. Estábamos más solos rodeados de gente, ahora hay una multitud. Las dudas, las preguntas, el tiempo. Mi falda, a distancia prudencial de tu camisa, que no sé por qué no se quieren abrazar. Como yo ya no te quiero abrazar a ti.
Estamos a solas y yo me marcho. La pasión, cuando no es principio, es fin de todo.

3 comentarios:

Marcelo dijo...

Perfecto. Así lo has escrito y descripto.
Un beso

J. F. Sebastian dijo...

Al fin y al cabo la soledad es una compañera frecuente de viaje, no siempre deseada... La pasión da sentido, la vida, ilusión.

Tünde dijo...

hola!!!!!!! me ha costado muy mucho entender tu post y es tan hermoso!!!
Me gusta como escribes de bonito. Pasion tiene ser siempre principio y fin!!!!