Dos años de blog, que se dice pronto. Lo abrí por la tontería, igual que algún día lo cerraré por la tontería también. En estos dos años, puedo alardear de haber mantenido a un "público" más o menos constante. A veces pienso que les he podido hacer vagamente felices, de vez en cuando, que les he hecho reír, que les he hecho pensar. Por lo menos, de eso me puedo senir orgullosa.
Pero dos años son mucho tiempo, y las cosas cambian, la orientación cambia. Lo que hace dos años planeaba ser un Ministerio de Defensa de la Cultura hoy es más bien un intento desesperado de gritarle al mundo, un intento de explicar y que me entiendan. De momento no lo pienso cerrar. Este dominio me trae muchos y muy gratos recuerdos.
Ante todo, desde el principio, he optado por la sinceridad y la distancia. Yo no soy yo aquí. Soy un conjunto de palabras mejor o peor puestas que cuentan las verdades sin implicarse en exceso, con una sinceridad punzante. Puedo ser Ana o Paquito el de los Palotes. Nada importa, Anikintresguerres es quien soy en verdad. El conjunto de palabras. Y eso puede gustar o no. El problema que me ha llevado a escribir esta entrada es que he mostrado un exceso de Ana este año, y una carencia de Anikintresguerres. Me retracto.
Esta entrada, a su vez, va a mostrar la última paradoja. En la entrada en la que me despojo de todo lo que soy yo, como persona, en realidad, lo mostraré por última vez. Se me ha echado en cara ser una niñata que no sabe lo que quiere, eso no es del todo exacto. Admiro y aprecio enormemente a todos los que me seguís, a todos los que me leeis. Me dais un motivo. El otro día un tío en el tren me preguntó si en "Princesalandia" no nos enseñan modales. Sí que nos los enseñan. Nos enseñan a no invadir a las demás personas. La vida de cada uno le pertenece. Lo que quiera exponer en una bitácora pública le pertenece a quienes quieran tenerlo. Anikintesguerres os pertenece a todos vosotros, dejad que Ana me pertenezca solo a mí.
Podría colgar fotos mías desnuda, o intentar mostrar mi lado más tierno, el de Ana, el de mi persona. Pero no he venido aquí a enamorar a nadie. He venido a que mis palabras resuenen. Verdades punzantes, de las que todo el mundo quiere saber, pero odia que se las digan. Si todavía os convenzo, es porque buscais la verdad, igual que yo. Repito, he llegado a apreciar mucho a los que siguen mis palabras. A algunos que ya no están les echo de menos, a otros muchos se puede decir que no tanto.
Anikintresguerres es un conjunto de palabras muy humano.
domingo 9 de noviembre de 2008
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7 comentarios:
No conozco bien a ninguna de ellas, pero supongo que a menudo será dificil saber dónde termina una y empieza la otra. ¿No crees?
Gracias por tu comentario. Muy buena tu definición en el blog de Tünde.
¡Muchas felcidades! La verdad es que es un lujo leer tu blog. Estoy de acuerdo en lo de "muy humano". Incluso "Demasiado Humano" que escribió Federico Nietsche aunque a veces es cuesta arriba. Muchos besos y años para ti tu Defensa de la Cultura, maja.
Es cierto que es imposible que un escritor no se plasme a si mismo en cualquiera de sus escritos, sin embargo debo matizar que solamente los muy cercanos al autor, y a veces ni eso, saben el verdadero fundamento de un texto, la forma de escribirlo, el trasfondo etc...
Yo tengo el privilegio de leer en unas cuantas lineas de este blog mucho as de lo que pone.
Un beso, como siempre una entrada redonda princesa
Claudio Magris ha dicho esto: "Escribir es transcribir. Incluso cuando inventa, un escritor transcribe historias y cosas de las que la vida le ha hecho partícipe: sin ciertos rostros, ciertos eventos grandes o pequeños, ciertos personajes, ciertas luces, ciertas sombras, ciertos paisajes, ciertos momentos de felicidad y de desesperación, no habrían nacido muchas páginas"
Anikin es Ana, sólo que no sabemos la fórmula, o la combinación de la caja fuerte. Espero y deseo que este Ministerio no cierre jamás.
Un beso
Pebbles tiene razón en varias cosas, pero sobre todo en que la entrada es redonda, y seguramente en lo de princesa.
Por mi parte, nunca sé dónde empiezo yo y termino yo, y dónde empieza mi otro yo, que creo que no lo tengo. Escribes lo que te sale de dentro, ¿no? Pues esa eres tú, le pongas el nombre que le pongas.
Te sigo fielmente, por cierto.
¿Y qué importa dónde empieza la princesa y comienza la blogera pública?
Tú eres la misma en ambos casos.
¿Sabes?, tratar de mantener dos vertientes resulta neurótico, en mi opinión deberías seguir tal cuál, y a quién no guste, ya sabe lo que hay que hacer...
Eso si, unas fotitos no amargan, máxime si son como las que anunció en mi blog. :)
Yo te felicito por estos dos años.
Además, nada de lo que has escrito existiría si no hubieras creado el blog.
¿Princesalandia? ¿Tiene metro?
Saludos.
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