Hay un concepto que aparentemente para todos los anti-bolonia y anti-ir-a-clase escapa. Tener derecho a una cosa te otorga el derecho de ejercitarlo haciendo una cosa, o de no ejercitarlo. Estar obligado a una cosa te obliga a hacerlo.
Hoy está toda España que se corre (disculpen la expresión) con las manifestaciones del cuerpo estudiantil. Bien, pues si me permiten, voy a mostrar la otra cara. Por un 20% de estudiantes españoles que han ejercitado su derecho a huelga, hay un 80% que no lo han hecho. Un 80% que aparentemente no tiene problemas para aceptar que el plan Bolonia está más que impuesto, y que, para no conseguir nada, van a clase. El caso es que a diferencia de la huelga convocada el pasado 22 de octubre, esta vez el 20% de “valientes” y “oprimidos” “de la sociedad” han intentado excederse en su derecho a huelga entrometiéndose en los derechos de los demás.
“Tenéis derecho a huelga, no vayáis a clase” “Esto es por el derecho a la educación” Si es que se les llena la bocaza. Mira, cielo, tengo derecho a huelga. Nadie lo ha negado. Si quisiera hacer huelga la haría, no te preocupes. Pero lo que no les entra en la cabezota es que ese 80%, al menos en gran medida, no quiere ejercer su derecho. Ellos mismos lo han dicho. Ese 80% optamos por el derecho a la educación. Tanto derecho de ir a clase como de no ir.
No me voy a meter en mis razones ideológicas por las cuales no me he manifestado: odiaría convertir esto en un ya excesivamente trillado debate acerca del Plan Bolonia. No creo que sea necesario meter ideología cada vez que se abre la boca. Pero sin embargo sí que puedo decir que esta mañana cuando llegué a la Universidad a las 8 y media ya tenía más que forjadas las razones por las que iba a asistir a clase y no iba a hacer huelga ni a personarme en la manifestación. Imaginad, por tanto, mi sorpresa, al ver una barrera humana impidiendo el paso a la salida de la estación de la Uni. Repito, razones más que forjadas. A veces me pregunto a qué aspira el ser humano con sus manifestaciones (en general, sus actos, no manifestaciones políticas). ¿Acaso esperaban que después de levantarnos a las 7 de la mañana (en mi caso 6) para ir a clase íbamos a cambiar de planteamiento y unirnos a la huelga porque no nos dejaban ir a clase? ¿Acaso se creen que tienen derecho a hundir nuestros derechos? Y es que si hubiera quedado ahí, todavía me hubiera dado igual. Pero ante nuestra insistencia, comenzaron los malos modos. Posteriormente las interrupciones constantes en las clases. No olvidemos que todo esto por parte de un mísero 20%.
Me hago cargo de que este post es inusual. No se suele esperar que gente de mi edad rechace una oportunidad para perder clase y hacer el tonto. De hecho, de acuerdo con mi edad y mis características (las circunstancias de Ortega, que también se les llena la bocaza citando) ya me debería haber hecho un peinado representativo, debería llevar ropa representativa, palestina hasta con el pijama, y debería andar por las calles reivindicando mis derechos.
Bien, pues si queréis que reivindique mis derechos, no faltaba más. Tengo derecho a la libre elección, a la libre expresión, a la educación y a la integridad física y moral. Tengo derecho a ir a clase sin ser insultada. Y no voy a consentir bajo ninguna circunstancia que un 20% del cuerpo estudiantil intente vulnerar mis derechos. Porque ahora según parece, lo raro, es ser normal. Ahora según parece lo oprimido es lo de la mayoría.
viernes 14 de noviembre de 2008
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5 comentarios:
Mientras no tengais que hacer los exámenes con "los grises" en la puerta, no vais mal. Y luego había que echarle valor para salir del aula, previamente cerrada con llave por dentro para protegernos de los compañeros que sí hacían huelga. Y después había que tragar con el chorreo de insultos en el pasillo.
Eran otros tiempos. Otro día te lo cuento con más detalle.
¡Di que si! ¡Por el derecho a ser esquirol! Estos no saben hacer la revolución si no es a punta de pistola. Qué país.
Es lo que tú dices, manifestarse ahora no sirve de nada. Todo este movimiento debería de haber tenido lugar en el 99 cuando se firmaron las cosas, y no a estas alturas, cuando ya le vemos las orejas al lobo.
Un saludo!
Al menos me queda el consuelo de que todavía hay gente coherente, que a pesar de lo que parece es un 80%. Yo también tuve una pequeña disputa y les solté este post en resumido. Lo más gracioso es que te "obligaban" a hacer huelga sin preguntarte siquiera si estabas a favor de ésta.
Como acertadamente dices la cuestión es ser reivindicativo y da igual contra qué, la cosa es no estar conforme con nada y demostrarlo, siempre está todo mal.
Pues lamentándolo mucho si me levanto a las 6(que también es mi caso) no es para que un mísero 20%, por mucho ruido que hagan, intenten vulnerar mis derechos.
Ni con Bolonia ni sin Bolonia, solo a favor de todas esas cosas cosas interesantes que se pueden hacer en vez de una huelga inútil.
Kiss
Pebbles: las reivindicaciones no se hacen contra algo, sino a favor de algo. (¿A qué colegio has ido?). Además, protestar contra todo... pues no le veo el chiste. Cuando se protesta contra todo, la cosa pierde fuerza. Hay que ser selectivo hasta para quejarse.
¿Y qué hago yo mandándote recados en el blog de Ana, Anikin o como quiera que se reconozca hoy por la mañana?
Más besos.
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