Conjunto de lencería: 55 €
Gabardina: 59 €
Botas altas: 95 €
Maquillaje: 40 €
Sales a la calle y te vas en el primer coche que pase. Una vez todo acabe, sigues tu ritual, parando coches, subiéndote en ellos.
La satisfación de tus padres al ver que ya no les pides dinero no tiene precio...
Para todo lo demás Mastercard.
viernes 19 de septiembre de 2008
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5 comentarios:
¿Orgullo paterno vs dignidad propia?
Si bien es cierto que el dinero no da la felicidad, aunque ayude a conseguirla, el hecho de perder nuestros principios por el camino es algo preocupante. Y lo peor del asunto es que el espectador siempre queda obnubilado por el esplendor de la obra sin tener siquiera noción, ya que tampoco importa, de lo que se mueve entre bastidores.
¿Hasta que punto se considera razonable el hecho de perder una cosa para ganar otra?¿Acaso eso no es pagar un precio por algo? No todo se paga con dinero, hay precios mucho más altos y cosas mucho más importantes que perder que el dinero.
¿Cómo medir qué es lo más importante si hoy en día cuenta lo que "vales" ($) que lo que vales? Si prefiero que mi hija no me pida dinero a averiguar de donde lo saca...¿dónde queda todo? Reducido al vil amarillo (hoy en día mas polícromo pero manteniendo el calificativo).
Haciendo una pequeña referencia a la entrada anterior, deberíamos darnos cuenta de que se puede comprar una cama, pero no el calor que hay dentro de ella. Creo que esta es una de las cosas que de verdad no tienen precio ni moral ni material. Si encontráis alguna más decidmelo, no me gustaría pagar un precio demasiado alto por algo que "no tiene precio".
Como decía Serrat "Supe que lo sencillo no es lo necio, que no hay que confundir valor y precio"
Pero es dificil cuando te bombardean: compra esto, aquello y esto otro. Que si no lo tienes, no vales nada. Yo me pregunto: te compras todo lo que hay que comprarse para seducir. Y cuando hay que hablar de uno mismo? Qué puedes hacer cuando hay una instancia en la que los objetos no te ayudan sino que estás solo solito y solo?
ja ja ja y luego dicen que son los padres los que se sacrifican por los hijos.
Esa inversión la recupera en un "viaje", eso si, lo que se deja en el interín... Eso si que no tiene precio.
¡Con qué gusto le voy a dar dinero a mis hijas cada vez que me lo pidan a partir de ahora!
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