viernes 30 de marzo de 2007

CUADRO DE COSTUMBRES

ME suelo levantar a las 8:30 de la mañana entre semana, los fines de semana lo dificil es que me levante. Hasta las 4:20 no llego a casa y por lo general lo que mas me gusta es tirarme y ver Friends. Despues o gimnasio o Francés o British o lo que toque, según el día. A veces hasta estudiar. A las nueve me quedo libre y a las diez bajo a cenar. Despues o leer o ver la tele con Fleco, lo que toque. Me suelo acosatar sobre las doce y pico, pero tardo muchisimo en dormirme y a veces hasta me vuelvo a levantar. Lon fines de semana la cosa cambia. A veces salgo por la noche y vuelvo tarde, a veces no y me quedo viendo una peli, o voy al cine o teatro o a ver una exposicion. A veces llamo a gente a la que no veia desde hace mucho y quedo con ellos. A veces la semana es dura y me toca estudiar. Lo que caracteriza mi rutina es que aunque haya cosas que no me gusten lo intento hacer todo con ganas, que asi es mas llevadero.
¿Por qué os cuento este rollo, os preguntareis con razón? El otro dia me quede pensando que no tengo ni idea de las personas que me rodean: lo que hacen, lo que les gusta... yo os cuento mi historia con esperanza de que alguien me cuente la suya. Ya sabeis lo que hace el aburrimiento.

sábado 17 de marzo de 2007

¿A QUE NO OS LO HABÍAIS PLANTEADO?

Ayer volvió del medievo mi gran amigo André con su última conquista, Lady Claire. La nena, muy mona, eso sí, medieval pero muy mona. Mejor que las anteriores, como la prehistórica, a la que tuve que hacer un vestido con una sabana por falta de tallas, la Huna, que tenía muy malas pulgas o Electra, que se traía un rollito muy raro con el padre de una amiga... El caso es que siempre que utiliza su dichosa máquina del tiempo se trae compañía que yo tengo que albergar bajo mi humilde techo (pa que están los amigos).
El caso es que escribo ésto porque la colega es el rollo más interesante que ha tenido mi viejo amigo André. Cuando llegaron (aterrizando en mi jardín, o casi amerizando, porque fueron de cabeza al lago) lo primero que hizo la nena fue ponerse a gritar como una posesa farfullando no se qué del demonio o algo así. La situación no mejoró cuando pasó el coche de seguridad, a lo que ella no pudo más y se desmayó. Empezamos bien.
Cuando optó por despertarse en la mullidita cama en la que la habíamos instalado, se puso a gritar otra vez al descubrir cosas como la lamparilla de cama, los interruptores y el ordenador. Le dejé a André muy claro que como volviera a gritar, la echaba. Cuando nuestra amiga la impresionable se calmó un poco, decidimos hacerle un cursillo intensivo del siglo XXI, porque hasta que él la facturara de nuevo al siglo XII, tendría que acostumbrarse. Primero, el baño, en general, en toda su magnitud, que por muy medieval que sea, quien vive en mi casa se ducha. Se asustó con el secador de pelo. Después le expliqué el funcionamiento de la electricidad en general. Parece que sigue sin entender la relación entre interruptor y bombilla. Va a oscuras por la casa. Mejor, así no gasta. Le enseñé tambien el concepto coche, el concepto libro (pérdida de tiempo por que no sabe leer), el concepto perro, el concepto Tetra-Brick, que le hizo mucha gracia y un par de cosillas más.
Ësta es la introducción de lo que será con suerte una serie de cursos sencillos al siglo XXI, por que hay poca gente que se replantea lo raros que nos hemos vuelto.
Mañana me la llevo de compras. A ver que tal.

martes 6 de marzo de 2007

MI YO RACIONAL NO ME AGUANTA

Dada la premura con la que Pebbles comento mi anterior articulo hablando de yoes racionales y concupiscentes, ha llegado la hora de que os explique la teoría según la cual se rige el universo. Yo respeto y comparto las ideas de Platón, pero con modificaciones. En mi versión perticular que el carro que representa el alma caiga del mundo de las ideas por culpa del alma concupiscente es en realidad una divertida alegoría a todas esas veces que nos caemos del guindo por que nuestro yo concupiscente, que es al que se hace caso la mayoría de las veces ( al menos en mi caso), nos ha vuelto a meter en lios.
Hay una lista interminable de situaciones en las cuales tu yo concupiscente salta y acabas quedando como un completo gilipollas sin comerlo ni beberlo. Un ejemplo muy claro, frecuente y que se suele entender muy bien es respecto al amor: ¿Cuántas veces tiene algo que decir nuestra alma racional cuando nos enamoramos? NUNCA. Por lo general la pobre se queda en un rinconcito de nuestro yo terrenal esperando a que alguien mire pa ella. Y cuando te quieres dar cuenta, se ha encendido un cigarro o está asaltando el helado. Después llega el momento en el que tenemos que hacer algo de relativa importancia y que intenta sacarnos del estado de onubilación en el que nos mete la pasión amorosa (de uno o dos sentidos, a efectos prácticos es igual) y, desde luego, siguiendo los instintos más básicos y antiguos del ser humano, no hacemos ni puñetero caso. A veces los yoes racionales y concupiscentes de diferentes personas también tienen sus roces. Por ejemplo sin ir más lejos mi yo racional está intentando escribir esto mientras el yo concupiscente de Fleco me cuenta la broma tan buena que acaba de decir el doctor House. Lo que estaba diciendo.
Y por qué mi yo racional estará escribiendo ésto, os preguntareis: Pues bien, es muy simple. Mi yo racional está harto de tanta tontería, tanto despiste y tantas ideas geniales en momentos completamente equivocados. Mi yo racional no me aguanta. Y yo que el resto tendría una bonita conversación interior (que lo malo no es hablar solo, sino responderse) para ver la situación del suyo, porque dos no pelean si uno no quiere y cuando las cosas están claras se vive mejor.

sábado 3 de marzo de 2007

PUBLICIDAD ENGAÑOSA


Una calurosa semana a finales de Agosto... ¿Dónde mejor para pasar tus vacaciones que en la bonita bahía de Napoles?

UN REENCUENTRO CON LA ILUSIÓN

Un abrazo. Un beso a destiempo. Que alguien me diga que le importo. Una rosa roja. Encontrar un comentario de alguien que no me esperaba. El helado de chocolate. Desín gritando por toda la casa mi nombre. Arturo Perez-Reverte hablando de la mujer. Una manifestación. Una escena de amor. Perdonar a un amigo. Que un amigo me perdone. Un cigarrillo después de un dia duro. Un enigma. Un sueño. Las noches de chicas. Athos y Porthos. Saltarme las normas. Irme de cañas con Sito. Sito. Un buen libro. Aquella canción que ponen de repente en la radio. Bailar. Pebbles. Verme guapa en el espejo. Aprobar el Mock. Spes. Pensar cada día menos en el virus. Bajar un talla. Terminar un relato. Lois chicles de menta. Oler esa colonia de hombre que tanto me gusta. Las compras. Viajar. Mirar las estrellas. Hablar. Edward Norton. Vacaciones. Un cubalibre (lo sé, Pebbles, el vodka negro es mejor). Latín. La navidad. La torre Eiffel iluminada. Sentir. Que no se me rompan las medias. Una caricia. Mis perros. Historia. Las bromas. Los pendientes. Llegar un poco tarde. El frío. El calor. Caminar descalza bajo la lluvia. Tirarme a la piscina muy pronto. Jugar con mi pelo. Pintarme las uñas. El fuego. Fleco. Gritar. Los juegos de palabras. Reír...
¿Y tú? ¿Cual es tu razón para levantarte por las mañanas?